Cuático. Así lo defino. Por que es cuático darse cuenta de lo tonto que uno puede llegar a ser cuando no sabe que hacer y se ve superado por la intransigencia de lo mundano.
Puedo reconocer que hice y hago muchas cosas estúpidas todavía, pero cual es la gracia de seguir sabiéndolo sin hacer reparos más útiles?
Es decir, hay muchas historias que a estas alturas no deberían significar más de lo que fueron. El punto es ser capaz de reconocer que el pasado a pesar de ser pasado, aun me pega. Lo único que sé es que debo decir chao pescao y seguir, seguir con mi vida, por que con lo anterior es imposible volver de pié, con la dignidad característica de un perro salvaje que sabe cual es su real objetivo.
Lo único que me molesta quizás es eso que se llama envidia, por la facilidad de olvidar que poseen algunas personas, que conocen y desconocen sin ningún desmán de duda en ello. Soy un perro que ama. Un rey de los perros.
La cabeza hace tac tac de tanto pensar, pero a la larga no piensa nada, por que no siente nada.
A estas alturas si aun meneo el rabo y muerdo los zapatos no es más que un simple reflejo de lo que pudo ser.
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