martes, 1 de noviembre de 2011

A los dos años,

No sé si es lamentable o no, pero de que todo es una constante, lo es.
Y a pesar de que muchas cosas han de cambiar, mantengo ese asco inevitable del querer algo que, como a sucedido durante estos casi veintidós años, tal parece ser sólo una maldita quimera.

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