Las cosas son demasiado bonitas como para dejarlas partir. Entonces creo que por eso somos los que somos y estamos los que estamos. Solos, ajenos a todo orden de cosas, a todo ordenamiento de miradas alocadas, de Matias que no nos miran, de pechos al aire, de pezones erectos, de ojos partidos por el humo de cigarrillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario